Sunday, November 18, 2007

Y siguen, y siguen, y siguen...

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La Justicia de San Isidro condenó este mediodía a 17 años de cárcel a un cura párroco que llegó a juicio acusado de abusar sexualmente de cinco chicas en el comedor de una iglesia de la localidad de Pilar. El fiscal Washington Palacios había reclamado 35 años de prisión para el sacerdote, identificado como Mario Napoleón Sasso.
El cura estaba imputado de haber violado a cinco chicas, cuando tenían 7, 9, 10, 11 y 14 años. Todo ocurrió en el interior de la capilla de La Lonja, donde el sacerdote tenía un comedor infantil. La investigación contra Sasso contó con el apoyo de la monja Martha Pelloni, que incluso organizó una colecta de firmas -150 de sacerdotes y 4.000 entre laicos- denunciando el hecho y las entregó al Nuncio Apostólico.

El sacerdote fue detenido en enero de 2004 tras la denuncia de una nena. Estuvo prófugo por un mes y medio, y entonces comenzaron a investigar si había cometido otros abusos. El sacerdote se había rapado la cabeza y se había afeitado la barba. La detención se produjo poco después de que el sacerdote regresara de Paraguay, donde estuvo escondido diez días.

Después de ordenarse su captura, el 1 de diciembre de 2003, el sacerdote dejó de asistir a la capilla de La Lonja, donde estaba asignado desde noviembre de ese mismo años, luego de que trascendiera la denuncia en un programa de televisión.

Sunday, November 11, 2007

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Las pintadas fueron clarísimas: “Viva Cristo Rey”, “Ni 30.000 ni inocentes”. Las dejaron en los muros de la Universidad de San Luis los militantes católicos que atacaron la exposición de tapas de la revista Barcelona y robaron tres de las piezas exhibidas. Habían exigido que las retirasen porque “ofenden la religión”. No les hicieron caso y atacaron.

Del "Pirulo de tapa" del Página/12 de hoy, 11 de noviembre de 2007.

Y parece mentira ese 2007 del que estamos hablando. 2007 años de cristianismo y todavía no aprendieron a tolerar, a dejar que el otro piense lo que quiera y que lo haga por sí mismo.
Pero hay algo pero aún, algo peor que intentar un acto de censura, acto despreciable en sí mismo, pero que al lado de esa expresión violenta y cobarde de “Ni 30.000 ni inocentes” queda a la altura de un migaja de hostia.
Y pensar que (eelos dicen) que vienen a traer el amor y la paz y la comprensión y la hermandad y etc., etc.

Monday, October 22, 2007

Iglesia Hipócrita

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Iglesia Hipócrita, así se titula la nota de tapa del nuevo número de XXIII, edición nacional. Y nunca tan certero y justo fue un título en referencia a un hecho actual. Luego de conocida la sentencia al cura Von Wernich, quien fue encontrado culpable de 34 casos de secuestro, 31 casos de tortura y 7 homicidios calificados, La iglesia Católica sólo emitió un escueto y tibio comunicado donde decía esperar el "arrepentimiento" del asesino.
La Iglesia Católica fue cómplice de los dictadores argentinos y muchos de los hombres que hoy ocupan altos cargos eclesiásticos conocen o deben conocer muchas de las cosas que ocurrieron en aquellos años vergonzosos. Pero los hombres probos que visten sotana y capelos siguen engañando a sus fieles y a los habitantes de la Argentina en general cuando fingen una inocencia que nadie les cree.

Saturday, October 20, 2007

Wednesday, September 26, 2007

Una anécdota

El padre de Pablo C, un querido amigo a quien hace mucho tiempo que no veo, es pastor evangélico en la ciudad de Don Bosco. Hace muchos años, cuando en el gobierno argentino había ciertas personas de las que mejor no acordarse, yo solía pasar los fines de semana en su casa, donde era aceptado como a uno más de la familia. Los domingos, luego de la ceremonia religiosa (sabiendo que no compartía sus creencias me dijeron que podía quedarme en la casa, la que estaba inmediatamente detrás del templo, pero por cortesía y agradecimiento siempre asistí a la ceremonia y, sinceramente, me sentía muy bien allí) y después de almorzar, el padre de Pablo C
se iba hasta la cárcel (no recuerdo si era Caseros o Devoto) a llevar “La Palabra”, como solía decir, a los presos.
Una tarde volvió más temprano que de costumbre. Dejó la Biblia y sus carpetas sobre la mesa y, con esa sonrisa bondadosa que tanto recuerdo, nos contó lo que había sucedido. Al llegar al penal lo estaban esperando el capellán y el director de la cárcel. Le dijeron que a partir de ése día no se le iba a permitir el ingreso ni el contacto con los presos. “Aquí todos los detenidos son católicos” Acotó el capellán como un argumento final e irrebatible. “Supongo que no se dio cuenta de lo que dijo”, terminó el pastor con su sonrisa inamovible. Yo, por mi parte, siempre creí que sí sabía lo que decía, pero que, simplemente, no le importaba en lo más mínimo.
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