Sunday, May 06, 2012

Marcial Maciel. El infierno en la Tierra.


Marcial Maciel. Fue acusado formalmente de cometer abusos sexuales por algunos miembros de la congregación y estudiantes de los establecimientos de los legionarios a partir de 1997,1 aunque hay constancia de la existencia de quejas desde los años cuarenta, según declara el diario español El País.2
En 2006, como resultado de un proceso canónico interrumpido, el Vaticano indicó el retiro de Maciel del ministerio sacerdotal. En 2009 saltó a la luz la noticia de que Maciel era padre de una joven española. A través de un comunicado en febrero de 2010, la Legión de Cristo reconoció las acusaciones de abuso sexual a menores y se desvinculó de su fundador.

Fuente: Wikipedia.



Marcial Maciel y Juan Pablo II

Marcial Maciel soñaba con ser proclamado santo universal... y acabará en los infiernos más profundos de su iglesia. Los últimos descubrimientos sobre la doble y exagerada vida del famoso fundador de los Legionarios de Cristo y del grupo sacerdotal Regnum Christi no dejan lugar a dudas, y eso que aún no ha concluido la investigación ordenada hace un año por Benedicto XVI. Lo que ya se sabe es demoledor. El líder de uno de los más exitosos movimientos del nuevo catolicismo no sólo fue notorio pederasta y drogadicto. También tuvo hijos -al menos cuatro, quizá seis- con varias mujeres, plagió descaradamente el libro de cabecera legionario, titulado El salterio de mis días, e impuso a toda la organización un cuarto voto de silencio para guarecerse de denuncias. Uno de sus antiguos colaboradores le acusa incluso de haber envenenado a su tío abuelo, el obispo Guízar, que avaló la exitosa carrera eclesiástica del ambicioso sobrino en el convulso México de los años treinta del siglo pasado.

Fuente: El País. Archivo.



Joseph Ratzinger, sobre Maciel.

Marcial Maciel abusó hasta de sus propios hijos.
A los 21 años de edad Blanca Estela tuvo a su primer hijo José Raúl, quien fue el que estableció el contacto con los Legionarios y el que denunció los abusos de padre.

Detalló, durante la entrevista radiofónica: “Mi primer abuso sucedió cuando tenía siete años de edad en Colombia, yo estaba acostado con él, me baja mi calzoncillo y me intenta violar. Por instinto humano reacciono y me muevo. Se da cuenta, no me fuerza. De ahí empezaron todos los abusos, hubo abusos muy fuertes, hubo abusos sexuales en Madrid, hacía que lo masturbáramos, que le sacáramos fotos masturbándolo, él se quedaba con unas fotografías y se hacía el dormido y nos decía que su tío le hacía lo mismo, que ensayáramos con él”

También denunció Raúl que ya en la preparatoria empezó a tener “una enorme confusión” y le señaló a su padre que buscaría un psicólogo en México, pero éste lo envió con un amigo de él a Madrid, Francisco López-Ibo; los medicamentos que le dieron lo mantenían adormilado y no le ayudaban hasta que abandonó el tratamiento y cinco años después le enviaron, sin solicitarlo, el resultado de sus exámenes médicos.

Mientras a su hermano Omar lo había enviado a Denver, éste también dijo haber sido víctima de abusos sexuales; “mi primer abuso fue cuando fuimos a Madrid, en ese entonces le dije a Raúl: sabes qué, vamos a masturbarlo. Y niños pequeños con malicia, estábamos juntos, en ese entonces me acuerdo que se hacía el dormido y empezamos a masturbarlo, siempre nos decía que a él le dolían mucho las piernas que durmiéramos alguno de los dos siempre con él, con el afán de que nos decía “tengo un dolor en los huesos, caliéntame la pierna porque me duele mucho…”

Fuente: Milenio. Periódico mexicano.

Friday, April 27, 2012

El «sunicuhijo»



Desde 1820 hasta la abolición de la pena de muerte en su Constitución de 1978, España utilizó un dispositivo de tortura denominado «el garrote vil». El prisionero era sentado de espaldas contra un grueso poste que tenía un orificio ubicado a la altura de su cuello. Por éste se introducía una soga que rodeaba su garganta y emergía del otro lado, donde se insertaba entre la soga un garrote que luego era rotado por el verdugo, hasta estrangular al condenado. Delante de éste se ubicaba un sacerdote, quien sostenía un crucifico frente a su rostro, para que la víctima rezara el Credo mientras el verdugo hacía girar el garrote y tensara la cuerda. El público habitual era tan entendido en este tormento que hasta calculaba el tiempo en el que se produciría la muerte y llegaban  a hacer apuestas. La experiencia mostraba que el promedio de sacrificados sólo alcanzaba a llegar al «sunicuhijo» del Credo. La oración iba (va) así: «Creo en un solo Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible, y en Jesucristo, su único hijo...», y hasta este punto dejaba de rezar el reo, por lo que el habla popular llegó a fundir estas tres últimas palabras en el mentado «sunicuhijo». Durante el espectáculo, no era extraño que quienes habían apostado que el condenado excedería el «sunicuhijo», alentara a la víctima a resistir y continuar rezando, para proteger su dinero; o que en el caso opuesto, lo insultara si lo veía sucumbir tempranamente.

Cereijido, Marcelino. Teoría general sobre los hijos de puta. Pág. 51



Más adelante, el garrote fue perversamente refinado, para pasar a consistir en un collar de hierro que, por medio de un tornillo, retrocedía hasta matar al acusado por asfixia. La variante denominada catalana incluía un punzón de hierro que penetraba por la parte posterior destruyendo las vértebras cervicales del condenado. El garrote, con sus refinamientos, fue instituido porque el ahorcamiento se consideraba excesivamente cruel, ya que el lapso de tiempo hasta la muerte era mucho más largo.

Fernando VII abolió, en 1828, la pena de muerte en horca y dispuso que, a partir de entonces, se ejecutase a todos los condenados a muerte con el garrote:

«en garrote ordinario los reos pertenecientes al estado llano, en garrote vil los castigados por delitos infamantes y en garrote noble los hijodalgo» —Real Cédula de 28 de abril de 1828

Cada tipo de ejecución llevaba aparejada una escenificación distinta, diferenciándose cada una principalmente por el modo de conducir al condenado hasta el garrote: los condenados a garrote noble iban en caballo ensillado, los de garrote ordinario iban en mula o caballo y los de garrote vil en burro o arrastrados. Es la denominación garrote vil la que ha prevalecido y hoy en día se suele usar este nombre para designar tanto al instrumento como a la pena de muerte que lo utiliza.

La ejecución se anunciaba con unos tambores con el parche flojo, no tirante, que se llamaban "cajas destempladas", de donde ha quedado la expresión.

Fuente: wikipedia



Los últimos condenados por este sistema en España (el anarquista catalán Salvador Puig Antich, en la Cárcel Modelo de Barcelona, y el delincuente común de origen pretendidamente polaco Heinz Ches, en la de Tarragona) fueron ajusticiados el 2 de marzo de 1974.



Portada del periódico francés "Le monde liberetaire" haciendo referencia al garrote vil, pena de muerte medieval que Franco aplicó en España hasta 1974.
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